El club de la frustración

Puede que estés pensando que es esto del club de la frustración. La mayoría de nosotros somos miembros honorarios del club de la frustración y estoy segura que hay más candidaturas a presidentes que miembros entre nosotros.

Septiembre está a la vuelta de la esquina y llama a la puerta la vuelta a la rutina, empieza el trabajo de nuevo, los colegios, el estrés de no llegar y la sensación de ir corriendo a todas partes. Y la frustración que en verano la diluimos con tardes en la playa, ratitos de estar con amigos y terracear ya no tiene donde diluirse. Se nos acartona la frustración y sale con más fuerza que nunca.

Hoy te escribo con la cabeza que es la que se frustra. Tu corazón se hiere pero la cabeza es el gran centro de frustración, es donde vive el futuro y el pasado. El club de la frustración vive en nuestra cabecita y gastamos tanto tiempo en ella que parece una sala VIP de un aeropuerto con todas las comodidades de tantos ratos que pasamos entre esas cuatro paredes.

La frustración está hecha de un material mixto y emocionalmente poroso: rabia, enfado, decepción, presión externa e interna, perfeccionismo, expectativas no cumplidas y se entremezcla con nuestra autoestima, el valor que tenemos como personas en un cóctel explosivo que nos cuesta de tragar y digerir.

Quiero que sepas que frustrarte te hace humano, es normal, es necesario. No olvides que la frustración es el primer paso, si te quedas ahí habrás perdido parte del camino de aprendizaje. Cuando la frustración se asoma es que algo debe cambiar, es la alarma del despertador. ¿Y qué hacemos con ella normalmente? Repetir, repetir, repetir hasta que no queda más remedio que levantarse. El status quo hace que la frustración se quede contigo, si nada cambia el mismo resultado está asegurado.

Te cuento hay distintos tipos de frustración. Determina cuál es la tuya. Podría ser un mix pero siempre hay una que tiene la papeleta ganadora:

  • Frustración personal: expectativas, compromiso o falta del mismo, desconexión de la tarea, o intentar hacerla en contra de tus habilidades y recursos. Apego al resultado, al proceso e incluso a la forma de hacerlo aunque esté claro que no te está funcionando
  • Frustración ambiental: obstáculos externos que frustran tu satisfacción y motivan o imposibilitan que llegues a tu destino
  • Frustración de presión: sientes un peso encima de tu cabeza, sientes el deber, la necesidad de hacerlo, el tiempo pasa y esa presión aumenta.

 

En cada uno de estos tipos de frustración hay algo que depende de ti y qué sí puedes hacer al respecto. Tienes todos los recursos y habilidades para pasar al siguiente paso después de la frustración.
1) Frustrarte
2) Encontrar tu tipo de frustración
3) Dejarte sentir lo que está ocurriendo y encontrar el sentimiento/s que hay detrás y las necesidades no cubiertas. Te necesitas a ti para solucionarlo
4) Recalcular ruta: pasar a la acción y hacer los cambios necesarios

Y con esto y un bizcocho te invito a que escojas un momento de frustración reciente y hagas el trabajo. La practica hace a la persona emocionalmente gestionada (o el hábito hace al monje).

¿Y tú qué opinas?
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