4 consejos empáticos para sobrevivir a las Navidades con Empatía

Las Navidades se acercan y es la época del año en la que nos juntamos con la família y amigos durante largas cenas y comilonas. Es fácil que en estos eventos largos que incluyen comida sin parar y alcohol salgan a relucir tibanteces, historias antiguas y problemas no resueltos con aquellos con quién compartes mesa. Por eso la empatía es tu gran herramienta par sobrevivir a las Navidades.

Las Navidades son un tiempo de comilonas familiares, estar en contacto con familiares y conocidos que quizá no vemos tan amenudo y que vemos en fiestas señaladas.

Juntar alrededor de una mesa docenas de personas que se conocen poco aunque tengan en común el apellido siempre es un reto.

Si a esto le sumas, envidias, malos rollos, leyendas urbanas que corren por ahí de algún miembro de la Família y trifulcas no resueltas es la receta perfecta para las broncas navideñas típicas de esta época del año.

La Navidad es momento de compartir, las familías se reúnen para disfrutar de la compañía en una fiesta señalada. Es ese momento del año que todo el mundo se reserva y agenda para ir a la comida tradicional. Y si pudiéramos ir a la fiesta de navidad y no sólo estar en cuerpo presente sino que además pudiéramos pasárnoslo bien y conectar con nuestros familiares a nivel humano.

Te aconsejo que cuando cargues el coche de regalos que ha dejado Santa Claus o Los Reyes Magos, también lo cargues de empatía porque para conseguir sobrevivir a las necesidades vas a necesitar mucha.

Para utilizar tu empatía y que sea un recurso de inteligencia emocional para ti y tus relaciones con los demás hay que ponerse siempre en la piel del otro. Por más irracional, disparatado o sin sentido que te parezca nadie discute, se siente herido o reacciona de forma agresiva verbalmente porque sí.

Todos tenemos nuestro corazoncito, nuestros traumas, nuestras creencias y nuestros límites personales que los demás no tienen porque conocer. Cuando otra persona nos hiere, nos afecta lo que ha dicho solemos entrar en una lucha a muerte como si nos fuera la vida en ese conversación, nos sentimos atacados, queremos defendernos de la injustícia.

Consejo empático 1: Haz preguntas

Ser empático es entender al otro y no podremos entenderlo sino lo conocemos. Para conocer cuáles son esas creencias, valores y sentimientos de la otra persona hay que preguntar.

Conectar con los demás está relacionado con que te importe que hacen, porque lo hacen, que les preocupa y quieras saber más sobre sus motivaciones, su día a día.

Seguro que en la mesa de navidad hay personas que no has visto en mucho tiempo. Pregúntales como les va, que proyectos tienen entre manos, donde fueron de vacaciones este año, les gusta su trabajo, tienen algún hobbie..

Y si llegará un momento de conflicto las preguntas son claves para avanzar. ¿Cómo te sientes? ¿Porqué te has molestado? ¿Hay algo que dicho que no te ha gustado? ¿Porqué crees eso?

Consejo empático 2: No reacciones, responde

En una conversación seguro que puedes detectar cuando alguien está teniendo una reacción emocional. No puedes controlar lo que hacen los demás pero sí puedes decidir que es lo que tú haces.

Si en algún momento notas que una conversación, un comentario de otra persona te hiere, te molesta, te sube la bilirrubina…Respira, pregúntate que es lo que te ha molestado, tómate tu tiempo para averiguar que te estaba apunto de hacerte saltar al cuello. Y desde este lugar de saber que es lo que te pasa y si vale la pena o no abordarlo en ese momento o no responde. No reacciones, las reacciones son una defensa frente a un ataque que percibimos a nuestro alrededor.

Consejo empático 3: Escucha más, habla menos

Tenemos tendencia a querer explicar nuestras cosas. Bombardeamos a los demás con aquello que queremos contar, lo que nos preocupa, lo que queremos compartir.

¿Escuchamos a los demás?  Más bien poquito, muchas veces estamos en una conversación y estamos esperando nuestro turno para poder hablar. Debemos estar presentes en el momento, escuchar activamente participar de la conversación escuchando y digiriendo lo que la otra persona acab de contarnos.

Estar presentes nos permite participar activamente en la conversación que está centrada en algo que la otra persona a decidido compartir con nosotros. No se trata de ti, ni de quién tiene la peor situación, no es una competición ni tan siquiera se trata de poder solucionar su problema sinó simplemente de poder estar ahí para la otra persona.

Escucharle, entenderle, abrazarle, preguntarle. Se esa oreja amiga que no te juzga sino que solo quiere acompañarte.

Consejo empático 4: Sin expectativas

En Navidades muchas veces pecamos de tener unas expectativas fuera de la realidad en muchos aspectos. Ya sea los regalos que vamos a recibir, la comida que va haber, a que hora vamos a empezar o a acabar…

Son solo unos días al año y qué importa en realidad todo eso. Nos perdemos en los detalles muchas veces los que son materiales. Prioriza conectar con las personas que tienes a tu alrededor que quizá hace mucho tiempo que no ves y compartir un tiempo con ellas sin esperar nada a cambio.

Tener expectativas sobre lo que los demás dirán, harán o dejaran de hacer nos pone en una situación de decepción asegurada en la que no podremos hacer otra cosa que sentirnos traicionados y ultrajados.

Las relaciones personales saludables se tejen sin expectativas desde la mirada de libertad de cada uno de los individuos para hacer y decir lo que sientan sin que esto genere un juicio o represalias por la otra parte.

Pon en práctica estos consejos empáticos para pasar las mejores Navidades valorando y apreciando a las personas con las que te rodeas.

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